¡Plop, exijo una explicación!

Igual que Condorito quedé después del partido de Chile con Brasil por las clasificatorias para el mundial sub-20, exigiendo una explicación. No por el resultado - que la selección brasileña nos gane no es una sorpresa- lo que me dejó perplejo fueron los comentarios de los periodistas una vez concluido el encuentro. Yo me reconozco un neófito en temas futbolísticos, pero, sé reconocer un partido entretenido de uno malo, sé reconocer cuando un equipo tiene una disposición ofensiva de una defensiva y este fue al menos conservador en su estrategia. Hay una diferencia notable entre el planteamiento táctico de Bielsa y de Bassay;  claro, tal vez con ambos el resultado hubiese sido el mismo, pero el tema no es ese, lo que me resultó extraordinariamente extraño fueron estos comentarios periodísticos posteriores, yo pensé que había visto otro partido, ¡estaban contentos, cómo si hubiésemos ganado!

¡La razón es que los muchachos habían jugado mejor!

Para mi los brasileños convirtieron dos goles y nosotros ninguno, entonces perdimos. El fútbol es un juego que consiste en meter el balón en el arco contrario y quien lo hace más veces gana, así de simple.

Debo confesar que esto de los triunfos morales es algo que nunca he entendido, lo único que les faltó decir a los periodistas ese día es que lo bueno era que habíamos salido segundos en el partido.

Esa mentalidad es la que no ha permitido que avancemos más, algo tenemos los chilenos que nos conformamos con menos de lo que realmente podemos. Nos instalan el Transantiago y el argumento por sus deficiencias fue que las fallas se arreglaban en el camino, a nadie de las autoridades se les ocurrió pensar un  minuto en el malestar ocasionado a los pasajeros, hoy el sistema está normalizado, no se esperan mejoras sustanciales y los usuarios ya están acostumbrados al servicio y sus falencias; nos cortan la luz y no reclamamos, la responsabilidad es de la sequía y no de la falta de visión de las autoridades que debieron preveer el problema;  autoridades son destituidas de sus cargos por actos reñidos con la probidad y después los elegimos parlamentarios. Todos celebran el avance en el tema de los tribunales de familia y los abogados atienden a las víctimas que recurren a ellos en las veredas porque no sólo no tienen escritorios sino además carecen de espacio físico donde atenderlos. Otros pierden varias elecciones presidenciales y están felices porque consiguieron un número de parlamentarios que les permitirá “impedir los cambios sociales”, como si los cambios sociales se pudiesen impedir. Puros triunfos morales.

Pareciera que tuviésemos una condición genética en relación al conformismo, una inclinación innata a soportar en silencio cosas que muchas veces nos perjudican o atropellan nuestros derechos. Es tal vez nuestra ascendencia castellana vasca o la consecuencia de la larguísima guerra de Arauco. El asunto es que no sólo somos conformistas sino además nos incomodamos con los que reclaman y los descalificamos llamándolos “los díscolos” o los rechazamos porque “son muy polémicos”. Hay algo en esta forma de ser que me molesta profundamente, es lo que nos aleja del desarrollo.

Los jóvenes, cuyo sector tiene niveles de cesantía verdaderamente escandalosos, protestan no inscribiéndose. Es lo que me gustó de la revolución pingüina, salieron a la calle y protestaron por sus derechos, por aquello que creían justo, ajeno si compartimos todas sus demandas. Ese espíritu es el que necesitamos en este país, tenemos que querer  ganar, debemos revelarnos contra lo que creemos es injusto o atropella nuestros derechos, tenemos el derecho a pedir mas.

Si este país fuese una alfombra deberíamos tomarlo de cada punta y sacudirlo hasta botarle todo el polvo acumulado que impide su desarrollo, sacar la mugre que se acumula en forma de corrupción y empezar de nuevo.

En el PPD, Jorge Schaulsohn se atrevió a denunciar lo que le parecía incorrecto y simplemente lo expulsaron del partido.

Por eso miro con simpatía el reclamo de Henriquez-Ominami y de Escobar, alabo la postura asumida por Schaulson y Valenzuela, por eso creo que Flores debe liderar este nueva etapa, ¡nuevos líderes para un nuevo tiempo!

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